Un poco de crítica y reflexión constructiva tampoco nos viene mal. Vamos, digo yo.
Pobre Tiger. Parece que ser un perla e ir de flor en flor se paga por unos diez millones de euros ya que Tag Heuer le acaba de decir que le deja.
Pues a mí me gustaría decir a este sponsor y a cualquiera en general que me da igual lo que haga Tiger fuera del green.
Amigo lect@r, imagina que estás en 1772 y tienes un responsable de patrocinios en Austria que te dice “¿sabes qué?, voy a dejar de patrocinar a ese tal Mozart porque le da a las bebidas y a las mujeres”. pensaría que es tonto del bote.
Puedo entender el puritanismo que algunas marcas pretenden conseguir y que en algunas sociedades esté impregnado cierto sensacionalismo absurdo pero sigue existiendo un problema: A MÍ ME GUSTA TIGER WOODS (a ver si se enteran y como a mí, millones). Este señor revolucionó el golf y creó golpes que nadie había imaginado antes como en el hoyo 16 del Masters de 2005.
De todos los miles de estudios de marca que se hacen no hay ninguno que pregunte: “oiga usted, si su ídolo hace cosas que usted no puede imaginar en la cancha de baloncesto o tenis, le importa mucho que sea negro, blanco, amarillo, gay, musulmán, marciano, coleccione mariposas o coma avena”. Creo que millones pensamos igual ya y a pesar que no quieran patrocinarle también me seguirán gustando esos susodichos relojes porque entre otras cosas son muy bonitos.